Al siguiente día tocaba
trasladarnos a Lalibela, la “ciudad
santa”, localizada en la montaña a una altitud por encima de 2.600mts., para explorar el célebre conjunto
único de imponentes iglesias excavadas en roca basáltica roja, consideradas
la "octava maravilla del mundo".
Como no es posible llegar
directamente desde Mekele, nos dirigimos primeramente en MiniBus a Alemata (50B./2h.), desde allí subimos a otro que nos llevó hasta Weldiya (30B./3h.) y luego a otro más que con muchísima suerte encontramos (o nos encontraron porque venían de traer a unos turistas a esta ciudad) nada más bajarnos del vehículo, y que por 250B. no llevaban con premura, sin necesidad de esperar en la estación que se llenara, aunque mas tarde se fue llenando por el camino). Aunque tomamos la carretera Weldilla-Woreta (E-O) tardamos unas tres horas y media porque la abandonamos a la altura de Debot, por una pista de tierra que
nos llevó hasta Lalibela, pasando través de hermosos valles y pequeños pueblos y caseríos de viviendas redondas de
piedra arenisca y techos de ramas, típicos de esta zona llamadas Tukul.
Nos hospedamos en el hotel Lalibela Asheten (350B.) y cenamos en frente, en el restaurante Unique, un
clásico entre los turistas que se quedan en esta zona. Llama la atención un
pequeño cartel en el exterior del local en el que se publicitan en inglés y en polaco como “Recomendado
por los Faranjis”. Se come muy bien y a precios económicos. Parece ser que la especialidad es la pizza, el típico salva-vidas de los turistas que están hartos de tanto injera!.
Allí nos encontramos con unos italianos que conocí en Debre Damo y nos comentaron que al día
siguiente querían visitar en vehículo con chófer y guía la iglesia
Yemrehana Kristos, una extraordinaria obra maestra y joya del arte medieval
etíope, aunque estaban
pendientes de aclarar el precio. Le dijimos que estábamos
interesados y que nos llamaran por la mañana cuando lo tuvieran confirmado.
Desde Lalibela se
pueden realizar muchas excursiones por los alrededores, y en la gran mayoría de
los casos, para visitar iglesias o monasterios, a pie o en coche. La más espectacular por sus imponentes paisajes es senderismo hacia la iglesia de Asheten
Maryam situada a una altura de 4.000mts.,
que también se puede ascender en mula. Nosotros no dispondríamos de muchos días
en esta ciudad ya que se nos están acabando los día de vacaciones por lo que debíamos controlar bien los tiempos, y qué visitar.
Por la mañana cuando nos dirigíamos
a sacar el permiso de entrada al recinto de las iglesias volvimos a encontrarnos con
los italianos que venían de visitar una de ellas que a primera hora de la mañana
celebró una llamativa misa con los feligreses.
Hablamos sobre la excursión, y el
precio que consiguieron nos interesó (550B./persona) por lo que quedamos a medio día en la puerta principal
del recinto, junto a la oficina turística para recogernos.
Las iglesias talladas en la roca de Lalibela están declaradas Patrimonio
de la Humanidad
por la Unesco desde 1978.
Son un conjunto de iglesias rupestres excavadas en roca basáltica rojiza en medio de un conjunto de colinas junto a esta ciudad.
Hacia finales del s.XII el Islam había
consolidado su dominio sobre la región de Tierra Santa haciendo casi imposible la peregrinación
hacia sus templos por parte de los cristianos.
En el s.XIII el rey Gebre Mesqel Lalibela de la dinastía Zagüe tuvo "una visión" en la que Dios
le daba instrucciones para construir un conjunto de iglesias y así evitar el
peligroso peregrinar a esas tierras. Así pues, el complejo de Lalibela se construyó como una
reproducción de la Tierra Santa , y aún sigue
siendo lugar de peregrinación para los miembros de la Iglesia Ortodoxa etíope especialmente durante
la celebración del Timkat (la Epifanía copta etíope).
Luego, continuamos hacia las iglesias de Bet Gabriel y Raphael y estuvimos un breve tiempo ojeando esa enorme obra arquitectónica en la roca que más que parecerse a una iglesia recuerda a una fortaleza de gruesos muros y profundo foso que hay que salvar cruzando un puente. El poco tiempo que estuvimos ahí nos sobrecogió. Sin duda alguna es necesario bastante tiempo para poder observar todo los detalles con suma tranquilidad.
Nos detuvimos en un pequeño caserío y subimos por una senda de
piedra que lleva hasta un gran bosque de enebros, cedros y olivos silvestres, llegando a la entrada de una cueva de unos cincuenta metros de ancha, de la que cae desde su borde alto rocoso cubierto de abundante vegetación una pequeña “cascada de pulverización”. En su interior tras un muro de 3mts. que la protege el saqueo, se encuentra el santuario.
Tuvimos que esperar unos minutos en el exterior porque había una celebración religiosa y no podíamos pasar. Luego nos descalzamos y entramos al interior. La imagen es realmente inesperada y admirable: en vez de una iglesia excavada en la roca como estábamos acostumbrados a ver nos encontramos con dos edificaciones independientes bajo el techo natural de una gran caverna.
Tuvimos que esperar unos minutos en el exterior porque había una celebración religiosa y no podíamos pasar. Luego nos descalzamos y entramos al interior. La imagen es realmente inesperada y admirable: en vez de una iglesia excavada en la roca como estábamos acostumbrados a ver nos encontramos con dos edificaciones independientes bajo el techo natural de una gran caverna.
A la izquierda se haya la iglesia, construida con capas
alternas de vigas de madera insertadas sobre trozos rectos de piedras y yeso, de 12mts. x 10mts. y una altura aprox. de 6mts,
con grandes ventanas talladas en forma de cruz, de porte rectangular. Tanto la
puerta como las ventanas están enmarcadas con cabezas de mono, y éstas últimas cubiertas
por rejas cruciformes talladas.
Nuestro guía abrió una pequeña trampilla en el suelo para
mostrarnos que en su interior se encontraba un pozo de agua subterránea que los
peregrinos cogen por creer en sus fuertes poderes sagrados y curativos. Sus cimientos descansan sobre unos maderos de olivo entrecruzados construidos para
impedir que se hunda en un suelo pantanoso. El interior se compone de una pieza principal que mide
aproximadamente 8mts. x 8mts.,
dividida en tres naves con dos filas de dos columnas conectadas por arcos de
mampostería, con una capilla abovedada en el extremo. Sus cuatro pilares están construidos con bloques de piedra
oscura alternada, y el suelo está hecho de piedras cortadas y sorprendentemente
pulida por los pasos de los fieles durante los 900 años de existencia. Todas
las superficies interiores de madera, incluyendo los techos con paneles, están
elaboradamente decoradas con diseños geométricos tallados y policromos. Los siete techos bellamente pintados representan los siete
cielos, y los colores dominantes son el rojo, amarillo y azul sobre un fondo de
color marrón oscuro. El monje quería que creyéramos que la madera de la iglesia
fue traída de Egipto y los bloques
de granito de Jerusalén por los
ángeles!!. No coments!
Detrás de la iglesia, tras un muro, se encuentra la muy
venerada tumba de Yemrehana (murió a
los 97 años) tapada con coloridos paños. Contaba el guía que cualquier persona
que pida perdón a Dios girando tres veces alrededor de la tumba del rey santo,
le será perdonado todos sus pecados.
Al fondo de la cueva se encuentra el altar y a un lado, tras un muro no muy alto con enrejados, se encuentra una maraña de miles de
esqueletos de peregrinos cristianos, según la tradición, venidos de lugares lejanos
como Egipto, Siria, Jerusalén… para recibir la comunión de
manos del rey Yemrehana, o a morir
aquí, por eso sus huesos yacen en esta parte oscura de la cueva. También dicen
que quién toca este santo lugar, todos los pecados serán perdonados hasta la
séptima generación" y quién viene aquí a rezar podrá partir al
séptimo cielo".
Comenzamos frente a la oficina turística por el grupo del Noroeste que simboliza “la Jerusalén
Terrenal ”, rodeado
de una muralla rupestre y un foso de 11mts.
de profundidad, distribuidos en una secuencia ordenada y alineados siguiendo el
eje Oeste-Este. De este modo nosotros
que accedimos al recinto por esta entrada podemos efectuar este recorrido espiritual
que, partiendo de Bete Medhane Alem,
iglesia del Redentor del Mundo (la redención), culmina en la Tumba de Adán (el pecado original). Aunque
realmente la ruta se comienza desde la puerta de la Tumba.
Todas sus iglesias, capillas, celdas, murallas y demás
dependencias están encajada en la roca a gran
profundidad y esculpidas en un único bloque rocoso, formando un conjunto
monolítico.
Es una de las iglesias más
populares entre los peregrinos debido a la gran veneración que tienen los
cristianos ortodoxos a María en este
país. Su interior es bastante interesante, con intrincadas esculturas, pinturas
de paredes y techos bien conservados. El olor a incienso lo inunda todo. Me
senté en un banco y me fascinó contemplar a los peregrinos, mayoritariamente
mujeres mayores, una a una entrando con sus bastones por la puerta tallada de
la iglesia con sus rostros, la "luz de sus ojos", sus ropas, su silencio imperturbable. Es
una multitud, muy diversa. Hasta el más pequeño detalle sobrecoge y evidencia
la presencia divina interior. Unas pocas pasan delante de mí y me miran abstraídas. Alguna sonríe pero muy levemente.
Fuera, los peregrinos dan vueltas al edificio, otros se inclinan hacia la pared para besarla, así como besan el suelo y realizan oraciones.
Fuera, los peregrinos dan vueltas al edificio, otros se inclinan hacia la pared para besarla, así como besan el suelo y realizan oraciones.
A la izquierda se encuentra Bet Denagel (Casa de las Vírgenes
Mártires), construida en honor a 50 monjas cristianas asesinadas por el
gobernante romano Juliano “el Apóstata”
en el s.IV.
Las columnas, arcos y los techos que divide el habitáculo en tres están
elaboradamente decorados con diseños geométricos policromo y tallados. Unos
lienzos representan escenas de la Virgen
y Jesús crucificado. En el techo hay
una serie de pinturas geométricas muy llamativas que lo decoran.
Me llamó la atención la cantidad de devotos sentados en bancos o andando con un libro en las manos. Me comentó uno de ellos que este emplazamiento es el lugar preferido para la lectura dela Biblia de un buen número de
monjes y devotos que se cobijan aquí al disponer de una buena cantidad de luz
solar a diferencia de las otras iglesias.
Me llamó la atención la cantidad de devotos sentados en bancos o andando con un libro en las manos. Me comentó uno de ellos que este emplazamiento es el lugar preferido para la lectura de
Una puerta con una escalera de siete peldaños lleva a la
salida, un estrecho y profundo desfiladero artificial de 25mts. de largo. En este lugar nos dimos cuenta que nosotros habíamos comenzado el recorrido de esta primera fase de iglesias realmente al revés.
Salimos al descampado donde se encuentran varios Tukul, las chozas de barro tradicional de esta zona, en forma de cono, de dos plantas y techo de paja.
Salimos al descampado donde se encuentran varios Tukul, las chozas de barro tradicional de esta zona, en forma de cono, de dos plantas y techo de paja.
Tras tomar unos cafés en un pequeño establecimiento de la estación nos trasladamos hacia las iglesias de la zona Sud-Este que simboliza la Jerusalén
Celestial. Las
excavaciones más recientes sugieren que algunas de las iglesias de este grupo
han podido ser previamente fortificaciones militares y residencias reales,
debido a los profundos fosos defensivos que rodean algunas estructuras (como Bete Gabriel-Rafael), que han de ser
salvados por un puente de madera. Y también el hecho de que algunas iglesias no
guardan la metódica orientación Este-Oeste,
ni contienen determinados elementos propios de la arquitectura religiosa que sí
aparecen sistemáticamente en el otro grupo de iglesias.
El trazado general del complejo es más caótico y laberíntico que el del grupo
noroeste, atravesado como está por galerías y oscuros corredores subterráneos que a veces quedan inundados de agua. El recinto dispone asimismo de una
muralla rupestre perimetral con profundos fosos que se llenan de agua en la
época de lluvias.
El tejado de este edificio ha sido considerado tradicionalmente como un símbolo
del cielo. Un estrecho y empinado tramo de muralla conduce entre dos huecos al
tejado. Dicen que es el 'camino al cielo'.
Continuamos y nos encontramos con Biet Lehem (Casa del Pan Bendito). Más que una iglesia, parece una capilla. La estructura tiene una forma acampanada en medio de un
profundo patio. El interior, de planta circular, está iluminado por una hilera
de ventanucos y tiene un tronco de árbol a modo de pilar central. Se
ignora la función original de esta capilla, aunque una tradición localiza aquí
el refugio monástico del rey Lalibela.
Según algunos investigadores, podría haber sido un horno de pan (los ventanucos
serían salidas de humos), teniendo en cuenta que muchas iglesias etíopes
cuentan con una "Casa del pan", donde se cuece el pan destinado a la
eucaristía.
Continuamos bajando por un pasadizo hacia Bete Amanuel (Casa de Emmanuel), la iglesia monolítica más
importante de este grupo, esculpida en el centro de un profundo patio
excavado también en la roca al que se accede por una pequeña puerta ahuecada a media
altura de una pared. Es de planta basilical (17,5mts. x 11,5mts.),
con tres niveles de altura (11mts.
máximo) y tejado a dos aguas. El edificio se levanta sobre una plataforma con
tres escalones. Su decoración externa, a base de bandas horizontales en
entrantes y salientes pretende reproducir en piedra la tipología de los
antiguos palacios e iglesias axumitas, que alternaban hiladas de sillares y de
madera. Tres hileras de ventanas se abren a la altura de los tres pisos. Las de
los niveles superior e inferior son rectangulares, con el típico marco axumita
de cabezas de viga salientes y una cruz inscrita en el vano, mientras que las
del nivel central son de arco axumita. Las siete ventanas perforadas en el
nivel superior simbolizan los Siete Cielos. Dividida en tres naves por dos hileras de cuatro pilares, la nave central es
abovedada y las laterales de techo plano. Las zonas del vestíbulo y del Santa-Santórum
están claramente diferenciadas por pilares más gruesos y muros de separación.
El altar está coronado por una cúpula, y un doble friso de ventanas ciegas
embellece la zona superior, donde se hallaba la galería para mujeres. Dada su
situación dentro del complejo, muy escondida y de difícil acceso, y teniendo en
cuenta los últimos datos que apuntan a que algunas de las iglesias de este
grupo habrían podido ser previamente residencias reales, se cree que Bete Amanuel sería en origen una
capilla de palacio para uso privado del rey y su familia. Una trampa en el suelo de la nave sur da a un oscuro túnel subterráneo que
conduce a la vecina Bet Mercurios (a
15mts. de distancia) y, tras otro pasadizo ascendente de 55mts., a Bet Lehem, ninguno de ellos permitido a
los turistas.
Dice la leyenda que fue levantada en una sola noche, con la
eficaz intervención de unos ángeles (?). Está dedicada a uno de los Nueve Santos que llegaron en el s.V a Axum para predicar el Evangelio en Etiopía.
Volviendo al pasillo y continuando hacia la derecha se llega hasta la
carretera y caminando unos doscientos metros, separada de los dos grupos de
iglesias, se encuentra en la orilla
derecha del río Yordanos, la célebre
iglesia Biet Ghiorgis (iglesia de San Jorge), del s.XIII, la mejor conservada, que se levanta sobre una plataforma
escalonada, aislada en medio de un patio cerrado al que se accede por un estrecho pasadizo excavado también en la roca. Es la única que no tiene
un tejado de protección instalado sobre ella. Construida tras la
muerte de Gebra Maskal Lalibela en
honor a San Jorge el santo patrón de
Etiopía, este templo, de planta en
cruz griega y quince metros de altura, se eleva en medio de la inmensa mole
basáltica de la fue extraído. Caminando por la zanja inclinada
que conducen a la iglesia nos topamos de frente con su enorme presencia. Sólo podría
ser diseñado como un edificio de dos plantas, pero en realidad es alrededor de
cinco pisos de altura para los patrones de hoy en día.
Con sus armoniosas proporciones está considerada como la obra maestra de la arquitectura rupestre de Lalibela, y es el monumento más emblemático y reproducido de la localidad. El tejado de la iglesia está ornado con tres cruces griegas inscritas unas en otras que, además de su función decorativa, componen un sistema de caños y canaletas que drenan las aguas del tejado. En las paredes del patio se abren pequeñas celdas redondeadas para uso de los monjes y peregrinos y algunos nichos funerarios donde aún reposan cadáveres de peregrinos que vinieron a morir aquí mismo.
Cuenta la leyenda que, concluida la realización de nueve de las iglesias, San Jorge reprochó al rey Lalibela que no hubiera constituido
una iglesia en su honor. Lalibela
prometió al santo que edificaría y le dedicaría la más hermosa de todas. El
mismo San Jorge se encargó de
supervisar las obras. Dicen que las marcas en el suelo en el corredor que
conduce a la iglesia son las marcas de las huellas de su caballo (?).
Así concluimos la visita por ambos recintos de las doce iglesias excavadas literalmente en la roca hace cientos de años, que nos ha sorprendido principalmente por su fuerza
espiritual y por ser un testimonio real de la fe del pueblo etíope.
Nos quedaban pocos días para acabar el viaje y queríamos pasear por el Lago Tana. Lástima que el barco que sale todos los lunes desde Bahir Dar hasta Gondar llega (si no hay incidente, que muchas veces sucede) el día
antes a nuestra salida del país. Como no queríamos arriesgar hemos decidimos visitar Gondar y luego Bahir Dar, y desde allí intentaremos utilizar una embarcación para pasear por
el lago y al menos poder ver alguna hermosa puesta de sol.