El jueves 1, como presagiábamos, quedaba mucha menos gente en Axum. Lo comprobamos mientras nos dirigíamos muy temprano a la estación de guagua en bajaji. Afortunadamente la estación no estaba tan colapsada como en Mekele días atrás y pudimos montar bastante rápido en una que nos trajo nuevamente hasta ésta ciudad (100B.). Esta vez la guagua tomó la carretera del Norte por Adigrat, y en seis horas!.
Nuevamente en Mekele, tomamos un bajaji para dirigirnos primeramente a la agencia ETT y comunicarles nuestra llegada para que al día siguiente nos incluyeran en el grupo que iba a salir hacia el desierto del Danakil. Nos dijeron que pagásemos al día siguiente el resto del dinero porque no les funcionaba el datáfono y no podían cobrarnos en ese momento.
Tras comparar diferentes hoteles cercanos decidimos quedarnos en el hotel Mekele Lewan (230B.) y aprovechando que en esta ciudad hay un buen número de agencias de excursiones que organizan tours ala Depresión del Danakil fuimos a comparar precios en algunas de ellas. Tras varios encuentros finalmente nos decidimos por una que nos ofreció un precio asequible (2.300B.) para visitar durante todo el día varios de los monasterios ortodoxos de Gheralta. Quedamos que a la vuelta de nuestra excursión de cuatro días llamaríamos para confirmarlo definitivamente. Luego paseamos con tranquilidad por la ciudad y cenamos en uno de los tantos restaurantes que se encuentran en Selam Road.
Nuevamente en Mekele, tomamos un bajaji para dirigirnos primeramente a la agencia ETT y comunicarles nuestra llegada para que al día siguiente nos incluyeran en el grupo que iba a salir hacia el desierto del Danakil. Nos dijeron que pagásemos al día siguiente el resto del dinero porque no les funcionaba el datáfono y no podían cobrarnos en ese momento.
Tras comparar diferentes hoteles cercanos decidimos quedarnos en el hotel Mekele Lewan (230B.) y aprovechando que en esta ciudad hay un buen número de agencias de excursiones que organizan tours a
A la mañana siguiente nos presentamos en la agencia ETT , dejamos guardadas en una habitación nuestras mochilas y
procedimos a abonar el resto de la reserva pero, como tampoco les volvía a funcionar la conexión telefónica del datáfono para la tarjeta, tuve
que pagar con efectivo sacado del cajero de un banco cercano (al cambio se
pierde mucho dinero haciéndolo de esta manera). Hemos pagado en total 400$ (= 365€) cada uno por los 4 días y 3 noches del tour. Sí, es bastante caro
viajar a la depresión de Danakil ya que para realizarlo se necesita varios vehículos, los conductores, varios guías, un cocinero, alimentos, botellas de agua suficiente para cada uno -al menos 3 litros por persona y día-, pagar a los escolta militares por la seguridad del convoy, todo el papeleo necesario y los permisos que emiten los jefes Afar locales -por supuesto, los mayores problemas se presentan con ellos- que también quieren su parte.
Las fuerzas armadas son necesarias para evitar alguna aación terrorista ya que en esta zona se han registrado casos de toma de
rehenes por parte de jóvenes de la vecina Somalia. Aparte, los Afar nunca
han aceptado la división de su territorio y las tensiones políticas son constantes.
Esta excursión no se puede hacer independientemente sino
utilizando obligatoriamente los servicios de los operadores turísticos registrados
que deben proporcionar al menos dos todo-terrenos, por si se da el caso de que se rompa uno. Si algo le pasara a los coches las posibilidades de supervivencia en esta zona son impredecibles. Llegar aquí es una prueba de resistencia en sí misma. El terreno accidentado y la lejanía de la zona requiere una buena compañía de LandCruisers que también deben tener aire acondicionado. No hay que olvidar que estamos viajando al mismo corazón de la Tierra !
En la puerta nos esperaba un Land Cruiser con Chendú, un viajero chino que hablaba un poco español. En el vehículo además llevábamos una gran cantidad de botellas de agua, enormes bolsas, colchones y cajas con provisiones para el viaje. Al poco de salir de la ciudad nos detuvimos en una cafetería de carretera para reunir al grupo que partiríamos juntos en caravana hacia nuestro primer destino: el Lago Asale. Al principio éramos cinco vehículos y catorce turistas. Nuestro equipo se componía de tres farangis, un chofer, un ayudante y un guía.
Tras varias horas de conducción por una carretera que se encuentra en muy buen estado nos detuvimos a medio día para almorzar en Berhale, a 125kms de Mekele, un poblado Afar puerta de entrada al Danakil. La combinación de casas de piedras típica del Tigray junto a las más austeras cabañas Afar, las caravanas de camellos que paran en su ruta desde o hacia las montañas del norte y los grupos de turistas en flamantes 4x4, hace de este lugar un singular punto de transito entre las altas montañas y el desierto. En un momento llegaron a estar aparcados una decena de todo-terrenos.
Una vez en ruta, la carretera atraviesa entre formidables montañas con alturas de 2.100mts. y estrechos acantilados, donde se producen algunos derrumbes no solo debido a los
efectos de la climatología sino porque aquí
la tierra tiembla muy a menudo y hay reajustes tectónicos casi
ininterrumpidamente. Esta es una zona en continua creación.
En la puerta nos esperaba un Land Cruiser con Chendú, un viajero chino que hablaba un poco español. En el vehículo además llevábamos una gran cantidad de botellas de agua, enormes bolsas, colchones y cajas con provisiones para el viaje. Al poco de salir de la ciudad nos detuvimos en una cafetería de carretera para reunir al grupo que partiríamos juntos en caravana hacia nuestro primer destino: el Lago Asale. Al principio éramos cinco vehículos y catorce turistas. Nuestro equipo se componía de tres farangis, un chofer, un ayudante y un guía.
Tras varias horas de conducción por una carretera que se encuentra en muy buen estado nos detuvimos a medio día para almorzar en Berhale, a 125kms de Mekele, un poblado Afar puerta de entrada al Danakil. La combinación de casas de piedras típica del Tigray junto a las más austeras cabañas Afar, las caravanas de camellos que paran en su ruta desde o hacia las montañas del norte y los grupos de turistas en flamantes 4x4, hace de este lugar un singular punto de transito entre las altas montañas y el desierto. En un momento llegaron a estar aparcados una decena de todo-terrenos.
Todas las agencias turísticas necesitan parar aquí
para enseñar el permiso a las autoridades y recoger la escolta militar. El restaurante más popular es una de las chozas que se
encuentra junto al mercado, uno de los lugares donde sus asistentes entran a
comer o beber tras las compras, pero el negocio está tan bien montado que los turistas tenemos un habitáculo
especial para nosotros solos. Allí nos sentaron para comer. Como las bebidas no entran en el precio de la
excursión, hay que pagarlas aparte (cervezas, a 25B. y refrescos a 20Bir.).
Alcanzada la parte baja de la depresión la mayoría de los tramos de
carretera son largas rectas con ausencia de tráfico. Atravesamos pequeñas
aldeas solitarias y el paisaje comienza a volverse más y más seco, y
cada vez menos habitado. Rápidamente el calor se va haciendo más perceptible.
Las carreteras de esta zona han sido construidas por el
ejército etíope (y no por los chinos!) para dar servicio a la frontera con Eritrea y a los miles de turistas que
se acercan hasta aquí. La infraestructura de carreteras en Etiopía ha mejorado enormemente en los últimos años, incluso la depresión de Danakil no es una
excepción a este desarrollo. En diferentes tramos se puede observar la antigua
carretera de tierra y lava que recorría esta parte del país. Que suerte la nuestra
poder circular por esta nueva y excelente carretera asfaltada que pasa ahora por pequeño asentamiento Afar de Hamed Ale. Como consecuencia, toda la
zona es ahora mucho más fácil y por lo tanto mucho más barata de alcanzar.
Vimos algunas caravanas de camellos que se dirigían hacia el lago a recoger la sal. Nos detuvimos para
observarlas de cerca. Al salir de nuestro coche con aire acondicionado, sentimos que
el aire escalda y es que estamos en zona reseca. El calor aquí es demasiado intenso,
muy seco, y no hay sombra para esconderse del sol abrasador (más de 40ºC ).
Nos encontramos a más de 100mts. por debajo del nivel del mar y oficialmente, el lugar más caliente en la Tierra. Se extiende a ambos lados de la frontera del norte de Etiopía con Eritrea, y se asienta encima de la unión de las placas tectónicas árabes, africanas y somalíes, todas las cuales están tirando la una de la otra formando una de las regiones con mayor actividad volcánica del mundo. Además del clima hostil, nos cuentan que hasta hace poco la seguridad era otra cuestión importante. En realidad, el Danakil era prácticamente "Zona Cerrada al Turista". Los choques con las fuerzas armadas de Eritrea a lo largo de la frontera eran comunes hasta el año 2005 e incluso en 2007 cinco británicos fueron secuestrados. Aún más peligrosas eran las minas terrestres que mataron a varios conductores en 2009. Paradógicamente, ese mismo año cerca de 500 viajeros se atrevieron a realizar este mismo viaje, algunos de ellos científicos que exploraban las actividades sísmicas alrededor de Erta Ale. Después de que el gobierno estacionara permanentemente soldados armados la situación mejoró y el número de visitantes aumenta constantemente. Hoy en día la zona se considera muy interesante entre la comunidad de viajeros, especialmente los apasionados fotógrafos que han puesto el Danakil en su “punto de enfoque”. Aunque ya cualquiera que se haya comprado una buena cámara puede considerarse “fotógrafo”. Hay muchos “frikis” por el mundo!!.
Cayendo la tarde llegamos al campamento “pre-fabricado” Hamed Ale. Una gran cantidad de cabañas crecen como setas para atender al creciente número de turistas que hasta aquí vienen, debido principalmente a que agencias como ETT está realizando cada día salidas en Jeeps al Danakil, rebajando los costos, pero completamente "estandarizado".
Viajar por la depresión de Danakil es una experiencia desafiante por su clima hostil.
Cayendo la tarde llegamos al campamento “pre-fabricado” Hamed Ale. Una gran cantidad de cabañas crecen como setas para atender al creciente número de turistas que hasta aquí vienen, debido principalmente a que agencias como ETT está realizando cada día salidas en Jeeps al Danakil, rebajando los costos, pero completamente "estandarizado".
Las casas en este poblado en gran medida son chozas
cubiertas con diferentes materiales, preparadas para dar cobijo a los turistas
y a las moscas volando alrededor. La gran mayoría son cafeterías con fogones
para preparar comidas o el café diario. También ha llegado la electricidad. Dicen que llegan a vivir aquí hasta 500 aldeanos de cara al
negocio, pero no son realmente sus casas natales. A pesar de las duras condiciones de vida, los
niños parecían muy felices.
Nos encontramos en un lugar muy caluroso así que teníamos que buscar refugio la mayor parte de las veces que estábamos fuera de los coches. Sin sombra, el calor es demasiado intenso. Siempre hay que estar escondiéndose del sol abrasador. Mientras nos tomábamos unos cafés los muchachos del equipo descargaron todo el material de los vehículos, montaron las camas típicas afar donde nos íbamos a quedar a dormir “bajo las estrellas” con una colchoneta y un saco de dormir, el cocinero llevó su material a la choza que hace de cocina para preparar la cena y sobre la marcha nos dirigimos con los vehículos por una pista de tierra al lago Asale, para descansar de tantos kilómetros recorridos y poder admirar con placidez la puesta de sol. El lago es una gran llanura de agua y sal con formaciones rocosa circundante resultado de inundaciones marinas en esta región. Es verdaderamente único, incluso para aquellos que se han maravillado con el incomparable Salar de Uyuni boliviano, el mayor lago salado del mundo. Algunos se bañaron en sus condensadas aguas. A un lado un largo viaducto construido con largos maderos bombea el agua salada y la trasvasa a piscinas de evaporación para posteriormente recoger la sal. En frente, a no mucha distancia, tenemos la frontera con Eritrea. Esta es una parte del mar que quedó estancada formando un lago hace 50 millones de años fruto de los movimientos tectónicos cuando empezó la formación de esta depresión, la segunda más profunda del planeta y la más calurosa.
Nos encontramos en un lugar muy caluroso así que teníamos que buscar refugio la mayor parte de las veces que estábamos fuera de los coches. Sin sombra, el calor es demasiado intenso. Siempre hay que estar escondiéndose del sol abrasador. Mientras nos tomábamos unos cafés los muchachos del equipo descargaron todo el material de los vehículos, montaron las camas típicas afar donde nos íbamos a quedar a dormir “bajo las estrellas” con una colchoneta y un saco de dormir, el cocinero llevó su material a la choza que hace de cocina para preparar la cena y sobre la marcha nos dirigimos con los vehículos por una pista de tierra al lago Asale, para descansar de tantos kilómetros recorridos y poder admirar con placidez la puesta de sol. El lago es una gran llanura de agua y sal con formaciones rocosa circundante resultado de inundaciones marinas en esta región. Es verdaderamente único, incluso para aquellos que se han maravillado con el incomparable Salar de Uyuni boliviano, el mayor lago salado del mundo. Algunos se bañaron en sus condensadas aguas. A un lado un largo viaducto construido con largos maderos bombea el agua salada y la trasvasa a piscinas de evaporación para posteriormente recoger la sal. En frente, a no mucha distancia, tenemos la frontera con Eritrea. Esta es una parte del mar que quedó estancada formando un lago hace 50 millones de años fruto de los movimientos tectónicos cuando empezó la formación de esta depresión, la segunda más profunda del planeta y la más calurosa.
Caminamos
primeramente por caprichosas creaciones de lava hasta que alcanzamos unas
charcas coloridas de ácido sulfúrico. Como
si del lienzo de un pintor se tratara, con un fondo fluorescente amarillo,
naranja, verde y rojo jamás imaginado, deslumbra la vista y el olor del burbujeante ácido sulfúrico penetra en ocasiones con el cambio de viento por nuestros sentidos. Es
peligroso acercase demasiado ya que el terreno es frágil y hay que situarse
siempre a sotavento para no inhalar los gases.
El
ácido sulfúrico burbujea a través del suelo, creando extrañas formaciones y
aguas termales multicolores, con contornos que recuerdan a un arrecife de
coral.
Una de las creencias afar cuenta que este lago es el infierno donde solo puede vivir el diablo por que hace muchísimo calor y nadie puede soportarlo.
Un asentamiento minero tuvo su máximo apogeo a partir de 1918,
a raíz de la creación de una línea ferroviaria desde el
puerto de Mersa Fatma (en la actual Eritrea) hasta un lugar a 28kms. de Dallol. Desde aquel momento varias
compañías explotaron minas de potasio. Tras la primera guerra mundial, la extracción se paró, y
en los años posteriores hubo varios intentos de reapertura fallidos. No fue
hasta 1925 cuando una compañía italiana consiguió reabrirla. Tras la segunda
guerra mundial las vías de tren fueron desmanteladas por los británicos, pero
eso no evitó que otras compañías en los años siguientes se interesaran por
explotar estas minas. En torno a 1965, coincidiendo con una ola de calor de 6
años, el
asentamiento fue abandonado dejando un total de 10.000 agujeros
abiertos a lo largo de todos sus años de explotación minera.
Continuamos la excursión deteniéndonos luego en un charco
que contiene una especie de aceite en ebullición de colores rojo, naranja y
marrón, producto de la actividad bajo el terreno. Los guías recomendaron restregarlo en piernas y brazos para
dar una textura suave a la piel, pero es tan espeso que difícilmente se quita
con una toalla. Hay que lavarse bien para deshacerse de la capa aceitosa.
El Danakil
alberga una de las reservas de sal más grandes del mundo. Se formó después de
que la plataforma africana se dividiera en dos y posteriormente el espacio
intermedio fuera inundado de forma continuada por las aguas del Mar Rojo. Cuando el mar retrocedió el agua que quedó estancada se fue evaporando con el paso del tiempo quedando tan solo una gruesa e inmensa capa de sal y sedimentos de hasta 4kms. de grosor.
Se están llevando a cabo dos tipos de explotaciones en la región, ésta de aquí y otra en el lago Afrera, que visitamos el último día, donde el agua salada es bombeada y trasvasada a piscinas de evaporación para posteriormente recoger la sal.
Se están llevando a cabo dos tipos de explotaciones en la región, ésta de aquí y otra en el lago Afrera, que visitamos el último día, donde el agua salada es bombeada y trasvasada a piscinas de evaporación para posteriormente recoger la sal.
A media mañana comienzan a preparar la carga e inician el
recorrido a última hora de la tarde. Las caravanas de camellos que transportan
la sal viajan de noche para evitar el aplastante calor diurno. Las visitas al salar se realizan por prudencia sólo unas
pocas horas del día, desde el amanecer hasta aproximadamente las 10, o poco
antes de la puesta del sol. Este clima brutal es extremadamente
agotador. No importa el estado de forma, es sólo en la medida que un
cuerpo sea capaz de soportarlo bajo estas duras condiciones climáticas.
Concluida la visita nos llevaron a darnos un refrescante baño en una pequeña cascada cerca para luego dirigirnos a almorzar nuevamente a Berhale, donde coincidimos con su mercado semanal.
El mercado afar de este pueblo de casas de una sola planta
con techos de metal corrugado, son chozas cubiertas con diferentes materiales
para proteger del apabullante sol. Tiene muy poca variedad de artículos y es
visitado por muchas jóvenes vistiendo sus atuendos tradicionales. El desierto del
Danakil es el hogar de la tribu Afar,
un grupo de pastores semi-nómadas. Su vínculo principal con el mundo moderno es
a través del comercio de la sal.
Por la tarde nos dirigimos hacia Aba’ala, un poblado frontera entre el Tigray y Afer que es
centro de comercio de la zona, principalmente caprino, para hacer noche en una casa
familiar.
Dimos una vuelta por los alrededores y nos sentamos en una
de las tantas cafeterías que hay en sus calles. Por la noche pudimos ducharnos
y cenamos tipo buffet platos tradicionales como lentejas, pollo, cordero,
injera, y panecillos planos (dabó).
Nos detuvimos para almorzar y recoger varios escoltas
militares en un poblado situado en uno de los lugares más singulares de esta región, sin apenas vida. Nos metieron en una enorme caseta de maderos y nos dieron un
plato de arroz, verdura y atún de lata. Esta vez éramos
alrededor de una veintena de farangis.
Al llegar al campamento base todo el mundo comenzó a hacer
su trabajo, unos preparando la cena que tomaríamos a la 5 de la tarde, otros
subiendo a los lomos de los camellos los colchones y sacos de dormir que
usaríamos, mientras los turistas descansábamos sentados en esterillas. Fueron 80kms. que se nos hicieron interminables.
Algunos militares estaban situados en búnker de piedras, o puestos defensivos. Al fondo teníamos la panorámica de la cadena montañosa con la humareda del Erta Ale que ascendía desde su cumbre. Es el único volcán de la zona con actividad permanente.
Algunos militares estaban situados en búnker de piedras, o puestos defensivos. Al fondo teníamos la panorámica de la cadena montañosa con la humareda del Erta Ale que ascendía desde su cumbre. Es el único volcán de la zona con actividad permanente.
Pasamos por diferentes zonas en plena oscuridad: arena, piedras
y lava solidificada y quebradiza que nos hacía tropezarnos en muchas ocasiones.
Tan sólo las luces de nuestras linternas enfocaban los pasos por la estrecha
senda marcada por los millones de pies que lo han pisado previamente. Un grupo de insoportables chinos deseosos de llegar a la
cima cuanto antes marcaban la velocidad. Iban jodidamente rápidos. Quienes estaban más cansados podían subir a algún camello.
Poco disfruté del pateo, aunque no se viera prácticamente nada, tan solo el
brillo rojizo lejano del cráter en plena actividad.
Hicimos cuatro paradas de no más de cinco minutos cada una.
Aún así tardamos casi tres horas en llegar. Es decir, a una media de 4kms./h.
en plena oscuridad!. Al menos yo llegué casi con la lengua fuera.
Lástima que los putos chinos coincidiesen en nuestra excursión. No hacían más que chillar, moverse de un lado a otro y no dejar de sacarse fotos sin tino. ¡¡Que calamidad!!
Tras más de una hora de observación nos obligaron a retirarnos a dormir a los bunker de piedras que protegen del viento y del frío que se encuentran a pocos metros del cráter. Allí nos habían colocado las colchonetas y los sacos de dormir para pasar la noche.
A las 5:30 nos despertaron para regresar al cráter y verlo
mejor amaneciendo. En el momento que comenzaba a aparecer las primeras luces
del alba el espectáculo iba a sorprendernos: debajo de nosotros un
antiguo lago de lava petrificado estaba contenido en un extraordinario socavón
completamente enterrado bajo negruzcas coladas retorcidas de lava fresca y un luminoso
lago activo bullía por encima del borde de una pequeña corona del cráter. En
esos momentos parecía no estar tan lejos aquel lago de lava hirviendo, burbujeante
y explosivo que vimos por la noche. El segundo cráter más pequeño seguía escupiendo
fumarolas intensamente. No pudimos ver ningún desbordamiento por que no se dio ese
hecho, tan solo logramos disfrutar de las rarísimas y caprichosas formas de las
coladas de lava petrificadas en el fondo del primer cráter que era un
espectáculo asombroso. Que lástima no haber podido al menos bajar.
La bajada fue mucho más sencilla y ligera. Atravesamos sobrecogedores paisajes de mil formas caprichosas que las innumerables coladas de lava habían producido en el terreno durante miles de años. Mientras, el sol se elevaba la temperatura también hacía lo propio. El estrecho camino está sobradamente marcado por las
continuas pisadas y tardamos menos de dos horas y media en alcanzar el
campamento donde desayunamos.